Escribir por el placer de escribir.

Los temas a esta altura de mi vida son muy variados: crecimiento espiritual, amor, cuentos, arte, cine o mi vida mundana.

Es tan variado y simple como quien escribe.
De texturas y usos tan diversos como los hay entre un trapo y una estopa.

17th April 2011

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El Rincón de Tía Agatha - Mariana de colores

Motivado por el taller de cuento infantil al que asistía Moloky, decidí realizar uno de los ejercicios y generar el primer cuento para niños escrito por un servidor. La inspiración partió de mi Edipo semiresuelto y tomé una manta que me tejió mi madre cuando era un prepúber.

-¡Achissss!- estornudó Mariana la mantita cuando la sacudieron para sacarle el polvo.
-¡Achissss!, ¡Achissss!- la sacudió Mamá un par de veces más.

Andrés miraba fijamente a la mantita de colores. Le emocionaba lo brillante que era y la variedad de colores que la conformaban: Rojo, Azul, Verde, Amarillo, Naranja, Morado, Blanco. Y le emocionaba saber que Mamá la había creado con todas las bolas de estambre que habían comprado hace dos meses en el mercado.

-¡Mamá, que bonito brilla cuando le da la luz del sol¡- gritó emocionado Andrés.
-Soy muy linda y brillante– pensó la mantita. Y le hizo feliz saber que les gustaba a los demás.

Mamá, cuidadosamente, la fue doblando para evitar marcarla o hacer bolas los flecos de estambre de colores que colgaban de las orillas de Mariana la mantita.

-Andresito, cuida que la gata no se acerque a la manta mientras busco una caja donde ponerla– indicó suavemente Mamá. Y Andrés posó como soldado, haciendo guardia junto a la manta, manteniendo los ojos bien puestos en la gata Camila.

En su ir y venir, como buen vigilante, la manita de Andrés rozó a Mariana. El se detuvo sorprendido. Había sido un roce muy suave, como si tocara la espuma del mar.

-Se siente como la espuma del mar- murmuró Andrés sorprendido, al tiempo que miraba Camila.

Mariana se regocijó al saber que los hilos de los que estaba hecha eran así de suaves y que Mamá había utilizado agujas de tejer que le permitían sentirse esponjada. Por un momento se vio tan suave y ligera como las semillas de un diente de león al flotar por el aire.

-Soy linda cuando me ven y linda cuando me tocan, ¡Que emoción!- grito de gusto la mantita Mariana. Pero ni Andrés ni la gata la oyeron por que las mantas hablan tan bajito que no las pueden oír.

Mamá llegó con una caja de cartón muy bonita, de color azul pastel y un moño blanco. Tomó con cuidado a Mariana y la acomodó dentro de la caja, sobre una hoja blanca de papel de china, de esas que hacen ruidos divertidos cuando las estrujas, y que a Mariana le produjeron cosquillas.

-Jijijijiji– reía modosamente Mariana– ¡ya no más cosquillas, por favor!- Pero ni Mamá, ni Andrés ni Camila la oyeron, solamente vieron que los flecos de la manta se agitaban al acomodarla en la caja. Las mantas son así, ríen tan discreto que no podemos escucharlas.

Finalmente, Mamá le puso su tapa y el moño a la caja, quedando un regalo muy bonito. Mariana la mantita se quedó a oscuras, ya no pudo ver nada. Solamente oyó que abrían una puerta, pasos en una escalera, después un motor de auto, y a Mamá y Andrés cantando.
-¿Qué será de mí?– pensó Mariana– a lo mejor me tiran en un basurero o peor, me guardan en una bodega y ya nadie verá mis colores, ni sentirá mi suavidad de espuma, ni verán como se mueven mis flecos. Mariana se puso muy triste por pensar eso.

De repente, oyó que el motor paraba, abrían una puerta y la agitaban toda. Oía la voz de Andrés gritando y sentía sacudidas por todos lados. Oyó voces de más niños y mujeres pero no identificaba ninguna.

-¿Qué pasa?– preguntó Mariana- ¿A dónde me llevan? ¡No me tiren al basurero!– Nada más pensar en el basurero la mantita se apretujó mucho y comenzó a temblar.

Hubo un momento de silencio, nada se movía… apenas unos segundos después, la luz del sol entró completa a la caja, deslumbrando a Mariana.

-¡Es hermosa, Tía!– dijo la mujer que estaba mirando dentro de la caja, frente a frente con Mariana.
-¡Y brilla mucho!- aseguró Andrés, como todo un experto en mantas.

-Le va a encantar al bebe- dijo la mujer e inmediatamente sacó a Mariana de la caja, desdoblándola y haciendo que su brillo de colores Rojo, Azul, Verde, Amarillo, Naranja, Morado y Blanco inundaran por completo el cuarto.

Lo que siguió sorprendió mucho a Mariana, pues la tomaron y sobre de ella colocaron a un niño muchísimo más chico que Andrés, parecía un muñeco de juguete muy risueño y lindo. En cuanto tuvo al niño, Mariana sintió muchos deseos de abrazarlo y Mamá le ayudó a hacerlo, doblando sus cuatro puntas sobre el bebé.

Fue entonces que Mariana descubrió que es bueno ser brillante y suave, es bueno ser linda, pero es más importante ser útil para los demás. Y desde ese momento y hasta estos días, Mariana la mantita se dedica a abrazar a su niño y murmurarle canciones de amor que solo él puede oír.

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